lunes, 4 de junio de 2018

Una historia real, aunque lo lamente.



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El sábado entrecierra los ojos,
Va cayendo el sol
Solo sobreviven enojos
Viejas broncas, queda el rencor

El horizonte conserva su rojo
(y corre sangre por las venas del ocaso...)
El destino se maneja a su antojo
Maldita tarde que pega un volantazo.

La noche oscurece las miradas
La droga late cual bomba en el corazón
y aunque no explote, se rie a carcajadas
Ya mil fantasmas les gobiernan la razon

Un par de gritos anuncian la pelea
Como fue siempre, se amontonan para ver
Las ventanas se convierten en plateas
Guachos de mierda, jensédejoder

La adrelanila le gana al miedo
Se reprimen las ganas de correr
Se camuflan en las pilchas los fierros
Se maquillan las nubes, comienza a llover.

La pelea parece terminada
Pero un balazo al aire da pie
A una tormenta de agua y balas
Y a esa niña los truenos no le caen bien

Tapa sus oídos y se agacha.
Cierra sus ojos (quizás así no la pueden ver)
Por siempre niña, ya no más muchacha
Suave Brisa, dejando de correr

Un silbido se cuela por la ventana aun abierta
Maleducada señora que no golpea la puerta
La  niña tiembla, murmura que el dolor no es tan fuerte
Pero gotas color ocaso riegan su frente

¿Cómo se tira a la marchanta una vida?
Moneda en el aire que decide su suerte
¿Quién elije encontrar una bala perdida?
Sea cara o sea seca, finalmente será muerte

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