viernes, 27 de octubre de 2017

Hazañas en Barrio Belgrano

-Tic- el tiempo corre un poco más rápido que -tac- las gotas que golpean el techo de zinc de casa. El silencio me perturba, prendo la TV. No la escucho pero está ahí. Pfff…me hirvió el agua, fué. Un toque de agua fría y me cebo los mates igual. No sobra el tiempo y, después de todo, lavados viajan igual. -La policía pudo dar con los malvivientes-. Mejor pongo música. ¿Qué día es hoy? Viernes. Vamos a levantar, lo esperé toda la semana. Ahí está, ahora si. Qué manera de empezar el día. Tactac tactac tactac Lástima la lluvia. Si tan sólo estuviera lindo y tuviera plata en el bolsillo la música serviría para algo, sin eso es no más que maquillar al monstruo. ¡Riiiiiing! ¡Correeeeo! - Hola qué tal? Firme aquí. Muchas gracias, buen día.
¿Qué más? Otra factura. ¿Cuándo es el segundo vencimiento? Joya, por ahí pego una changuita antes. ¿En qué estaba hasta que llegue este forro? Flashando. Debería ir a comprar para comer, me pongo la campera de Chaca y salgo a lo de la doña que seguro me fía un paquete de fideos, no lo hace por mi, lo hace por mi vieja. Ella la quería mucho a mi viejita. Bah como todo el mundo (y más cuando morís) Encaro para el almacén, cruzo la canchita, espero que estos giles no me digan nada, no estoy para berretines. Si la habré desgastado a la bocha en este potrero, puta qué viento, los más grandes me llamaban siempre para su equipo y me decían -Eh gato no te regales eh- pero que pendejos de mierda, mejor ni los miro. Bueno, los más grandes me decían -Metele que vas a llegar negro- Y yo me agrandaba, porque andaba bien. Alternaba entre 6ta y reserva. Encima a la Primera ahora la agarró el tuerto, que me tuvo en novena, octava y séptima. Cómo cambiaron las cosas después que pasó lo de mi vieja. Si, soy el hijo de Esther. No, el más grande doña, Martín, el de 19. ¿Cómo le va? Le puedo sacar un paquete de fideos, de los más baratos deme. La semana que viene le pago todo junto. Si, ya se que la quería mucho. Gracias que tenga buen día, Doña. Uh estos guachos devuelta. Por suerte se la agarraron con aquel. Pla-pla-pla. Siempre tiros al aire, para asustar. Paró de llover y quizás aclare. Llego a casa y ya pongo el agua a calentar, los chicos deben estar por llegar del colegio.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Escribís hermoso, ojalá Nunca dejes de hacerlo