jueves, 19 de noviembre de 2015

Mediopelo

Fracasamos, si en el intento de creernos mejores sacudimos nuestra tierra hacia el costado. Si nuestra mirada tiene el alcance suficiente para interceptar una pantalla, pero no lo que sucede tras ella, en la ventana. Y si esto se debe mas a comodidad que a capacidad, es porque fracasamos.
Fracasamos si el dolor no se hace carne, y buscamos chivos expiatorios para derramar su sangre, porque siempre la de ellos vale menos que la nuestra; o si se se nos cae un poco de odio que rebalsa de nuestras pupilas, y no es llanto ni rebeldía, sino temor que un día esos que odiamos se rían del placer de mirarnos, no desde arriba, pero sí a nuestra misma altura.
¿Y qué más miedo a que aquel sea lo que yo quise ser y no pude?A ustedes, que son distintos y no lo ven, les escribo desde su ignorancia que intentan esconder, pero entre todo ese maquillaje no hay ni un poco de sensibilidad.
Vieron como al subir la escalera están fijando su vista allá arriba? Y mientras el que está abajo les besa los pies (y ya no es gracioso) la desesperación crece, la adrenalina aumenta y quieren llegar lo mas alto posible. Pero no entienden, que cuando estén llegando al final, quien ya está arriba hace tiempo va a patearles la escalera, y
¿con quién les parece que se quedarán?

NEGROS

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Anteúltima noche de diciembre

Entre las voces que apenas distingo creo encontrarte, pero te pierdo entre sirenas y desmayos.
También veo luces, que se desintegran en mil colores antes de llegar a mi mente. 

¿Dónde estarás?

Si solo recuerdo los gritos que luego perdí, tus gritos que luego perdí en el preciso instante en que el reloj no giró mas y la culpa se apoderó de mi alma, ahora en sepia...

Hoy, tiempo después del fuego (eso dicen, pero mis días aún son aquellos), todavía te espero, tomándome la mano entre la multitud, silenciando todos los gritos, encontrándote con mis ojos, esforzándote por no soltarme, por llevarme con vos y rescatarme de este infierno.
A veces, mejor dicho casi siempre, siento un sucio egoísmo de poder sonreír de vez en cuando, o que mi vieja me encuentre cada vez que me busque, y la tuya solo busque y quizas se consuele solo con ver correr a tu único hijo....
Otra vez aparezco en esa noche, en una camilla de pavimento, intentando deshacerme del peso que atormenta mis párpados, para encontrarte al abrir los ojos, pero entiendo que solo voy a encontrarte al cerrarlos.