Las heridas no cierran, aprendes a convivir con ellas. Aprendes.
Queda solo la nostalgia del tiempo, que comete el error de seguir corriendo, y tu sonrisa quedó estancada allí, perdida entre relojes que ya fueron, en pasados inalcanzables.
Y como dice el pato, quizás hoy la vida nos pide perdón (de alguna manera), con una cerveza entre amigos, con una bocha rodando o con una noche de estrellas que iluminan la plaza del barrio.
Hasta siempre !
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