La muerte del Gigante Murió el monstruo que vivía tras la montaña y es noticia en todo el pueblo, que está convulsionado y el terror al futuro es más grande al que los acechaba cuando el gigante estaba con vida. Cuenta la historia que aquel gigante fue encontrado de niño por un anciano en una de las tantísimas cuevas del extenso territorio de La Protegida, el pueblo que fue preso del terror por aquella época. A pesar que sus primeros años fueron como los de cualquier niño, terminando la infancia su crecimiento fue a una velocidad ridícula, sin pausas y sin precedentes de algo así en la historia. Poco menos de 10 años después de que fuera encontrado, a este gran monstruo lo vieron enterrando a su padre adoptivo, el anciano Jovier, y los rumores que el viejo fue asesinado no tardaron en propagarse. Los pocos pero antiguos pobladores de La Protegida y sus alrededores buscaron refugio tras la montaña, ante el peligro o el miedo hacia el gigante, en una región más bien seca, pedregosa, sin acceso al arroyo y que bautizaron como La Sombra del Gigante. Como era de imaginar, a La Sombra del Gigante le llevó tiempo ser la región provechosa en la que se convirtió, tuvo que crear caminos alternativos, comerciar con nuevos pueblos, instrumentar mecanismos de riego sofisticados para aprovechar la escasa agua que se podía recoger de la lluvia, construir sus casas con nuevos materiales, esta vez más resistentes a los vientos que azotaban al lugar. Fueron años de escasez, pero de trabajo. Años en que la meta se veía lejísimos, pero igual se iba hacia adelante, con el miedo como único motor. De hecho, las nuevas generaciones, que crecieron con esta filosofía, ni siquiera habían visto vez alguna al gigante, ni habían llegado a vivir en La Protegida, el pueblo de sus antepasados, pero les alcanzaba con saberse en peligro, para proyectar soluciones. La Sombra del Gigante se convirtió, tiempo después, en el modelo de progreso al que sus vecinos miraban y admiraban, en todo el país se hablaba del monstruo y de sus vecinos de La Sombra. Pero ¿qué iban a hacer ahora sin su miedo al que vencer? Ahora que el gigante había muerto ¿Se atreverían a cruzar la montaña nuevamente?
Sin su motor, ¿podrían seguir siendo el pueblo modelo? ¡Si hasta su nombre tenía que ver con él! Murió el monstruo que vivía tras la montaña (y un pueblo lo llora)

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