miércoles, 22 de enero de 2020

Muerte, el exilio de las palabras

Que cosa espantosa la muerte
Cuando no es la tuya
Apaga de repente los sueños
Y hasta el miedo que nos mantiene vivos

Espanta a los que quedamos
Viviendo la muerte de otros
Mientras un corazón ya no late
Y otros tantos se van quedando sin cuerda

Rodea de muerte al silencio
Y el silencio se te mete en los huesos
Las palabras convocan al exilio
Más por sentirse inútiles que por conviccion

Flota en el aire olor a poco
A secretos en la punta de la lengua
A maceta que espera ser regada
A truenos que ya no tienen su abrazo que complementa

Todo lo edificado tambalea
El porvenir se vuelve pantanoso
El tributo que rendimos a sus memorias
Es territorio hostil para los exigentes 

Mientras tanto el aire sigue yendo de sur a norte
Los guiños se turnan en los autos y en los bares
Los semáforos no pierden la puntualidad
Y las risas siguen llegando tarde

Transitar el clímax del ocaso se vuelve oscuro 
Intensidad que no soporta recreos
Ni coronas marchitas ni abrazo sin alma
La memoria se reconoce tormenta

Y truena
Y llueve
Y lava las lágrimas
Y queda la cara húmeda 

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