viernes, 12 de enero de 2018
La noche comenzaba a posarse sobre el pavimento, adueñandose de su calor, helandole la piel. En laberintos que no se asumen como tal vagan cientos de viajeros, en huevos de metal. No encuentran la salida, aunque parezca que no hay encierro. Correa larga para satisfacer pequeñas libertades, de comida recalentada a medianoche, algun plan entre semana y un libro que nos abre los ojos hasta que decidimos cerrarlo. Si uno es tiempo libre, ¿el otro qué es?. Volamos solo en los sueños, se nos escapa el alma y sale a jugar, hasta que un grito la manda adentro y recuerda que también es cuerpo y sangre, Y que tiene sus limitaciones y como es cuerpo el paso del tiempo la castiga. Vierten sobre ti contradicciones, pagas con tiempo de tu vida por el dinero que te promete confort.
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